lun. Feb 2nd, 2026

De 1 a 3 comidas diarias: la revolución agroecológica

PorPedro Mendoza

febrero 2, 2026
El paso de una sola comida al día a tres platos completos representa un incremento del 200% en la frecuencia de ingesta.

El fortalecimiento del autoabastecimiento en zonas rurales vulnerables ha logrado que familias campesinas tripliquen su frecuencia alimentaria diaria.

En Colombia, el acceso a los alimentos sigue siendo una deuda histórica con la ruralidad. Sin embargo, los datos recientes de intervenciones territoriales muestran un giro esperanzador. No se trata solo de producir más, sino de producir mejor. El paso de una sola comida al día a tres platos completos representa un incremento del 200% en la frecuencia de ingesta, un cambio que impacta directamente en la salud pública y el desarrollo cognitivo de las nuevas generaciones rurales.

Mediante prácticas agroecológicas, comunidades en regiones como la Alta Guajira han diversificado su dieta a ocho grupos de alimentos esenciales, combatiendo la inseguridad alimentaria desde el territorio.

Este avance no es fortuito. Responde a una transición estructural: el abandono de la dependencia de insumos externos por un modelo de autoabastecimiento sostenible. La  agroecología es el escudo contra la vulnerabilidad climática La implementación de modelos sostenibles ha permitido que regiones críticas, como la Alta Guajira, desafíen la aridez.

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La técnica ha sido la clave: Recuperación de Suelos: El uso de abonos orgánicos ha permitido que 1 de cada 2 hectáreas intervenidas recupere su capacidad de retención de agua.  Biodiversidad en el Plato: Al integrar la rotación de cultivos, las familias ya no dependen de un solo producto (monocultivo), sino que acceden a hasta ocho alimentos de alto valor nutricional en sus propias parcelas. Resiliencia Climática: La eliminación de agroquímicos y el uso de biopreparados reducen los costos de producción y protegen las fuentes hídricas locales.

“Trabajamos para que las comunidades rurales tengan acceso seguro y permanente a alimentos de calidad. Cada hectárea cultivada con prácticas agroecológicas no solo aporta nutrición, sino también bienestar y estabilidad“, afirma Camila Aguilar, Directora Ejecutiva de Fundación Alpina.

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La tendencia indica que el modelo de “sistemas locales de producción” es la única vía viable para cerrar la brecha de hambre en Colombia. Si se logra escalar el acompañamiento técnico actual a nivel nacional, la ruralidad colombiana dejará de ser vista solo como una zona de carencia para convertirse en el motor de la soberanía alimentaria. El desafío reside en convertir estos casos de éxito regionales en una política pública de estado que trascienda la asistencia inmediata.

Los datos provienen del reporte de impacto de la Fundación Alpina (2024-2025), basado en el seguimiento técnico a comunidades rurales en La Guajira y otros territorios vulnerables, midiendo indicadores de frecuencia de consumo y diversificación de cultivos.

 

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