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Del olvido a la gloria: La historia de “La Julia” y la vuelta a Colombia

PorPedro Mendoza

enero 9, 2026
Finalizando noviembre del año pasado “La Julia” volvió a la competencia. Fue entregada en Zipaquirá por el Alcalde Fabián Rojas y estuvieron aficionados, familiares del Zipa y los nuevos campeones. Egan Bernal, Rigoberto Uran, Nayro Quintana entre otros. Foto Álvaro Degado.

“La Julia” posee la magia de haber recorrido  la accidentada geografía del país en las primeras 10 etapas de la vuelta a Colombia.  La camioneta de apoyo no solo fue un auxilio mecánico, sino un símbolo de supervivencia que seguía a los escarabajos en especial al “Zipa Forero”.

La historia del ciclismo en Colombia no solo se escribe con vatios y podios en Europa; se cimenta sobre bicicletas que desafiaron la geografía andina cuando las carreteras eran apenas polvo y detrás del ciclista, un carro precario lo acompañaba, esta es la historia publicada en El Espectador.

Andrés “Chato” Garzón, nació en 1944 y testigo excepcional de la evolución de su ciudad, Zipaquirá, muy cerca de Bogotá. Ha dedicado años a una carrera  personal; rescatar a La Julia”, la camioneta Ford F-150 modelo 1946 que sirvió de apoyo a Efraín “El Zipa” Forero en la primera Vuelta a Colombia de 1951, donde fue el primer campeón.  

Camino a la mina de sal de Zipaquirá, está la camioneta restaurada, es de color verde y muchos turistas se toman fotos. “Era una camioneta del municipio de Zipaquirá, su función demasiado importante,  dice el Chato Garzón.

Lideró una recuperación  mecánica y de sentimiento. El retorno a la vida de La Julia. En su placa se lee. IA 1951 Vuelta a Colombia.

Antes, en las grandes competencias, se veían a los ciclistas con los tubulares cruzados en sus pechos, se bajaban y reparaban ellos mismos las averías a la orilla de los diferentes caminos. A inicios del siglo XX las caravanas de carros empezaron a acompañar a los corredores.

La Julia posee la magia de haber recorrido la accidentada geografía del país en las primeras 10 etapas de la vuelta a Colombia.  La camioneta de apoyo no solo fue un auxilio mecánico, sino un símbolo de supervivencia que seguía a los escarabajos.

No solo llevaba las bicicletas de repuesto, había tubulares,  agua, algo de comida y los sueños de un país que empezaba a descubrirse a sí mismo a través del esfuerzo de sus ciclistas. Su conductor era Gregorio Gómez, a quien apodaban “El Rayado” y fiel guardián del Zipa.


 La carrera de la vida.

Una publicación de este diario recuerda que el “Zipa Forero”, siempre corrió tan sobrado que decían que se remolcaba. Antes de empezar la Vuelta a Colombia, el corredor  Luis Galo Chiriboga lo había retado, le dijo que le iba a ganar la carrera. Pero, al ver que el cundinamarqués le sacó tanta ventaja al resto en las primeras etapas, regó la bola en la prensa de que “el zipaquireño” se colgaba de los carros para subir más rápido.

Se ofendió al escuchar lo que hablaban, le dijo a un periodista en Manizales, supuestamente encargado de expandir el rumor, que se subiera a “La Julia” y lo  acompañara  en la carretera, así vería  con sus propios ojos que él no necesitaba de ningún remolque.

Había nacido un 4 de marzo de 1930. “Empezó a los 10 años como mensajero, y con ese trabajo compró su primera bicicleta” sostiene una publicación del Banco de la República. Agrega que como campeón de la primera Vuelta a Colombia, donde ganó siete de las diez etapas disputadas, Efraín Forero se convirtió en una celebridad nacional.

“Su proeza fue reseñada por la radio y los periódicos. Le llovieron promesas de fortuna, casas y lotes, pero ninguna se concretó. Tuvo que volver a la fábrica de soda donde trabajaba y allí sus compañeros lo recibieron con una colecta que habían hecho entre los empleados”.

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Un doce de septiembre del 2022 murió el “Zipa” Forero, sus amigos más cercanos y expertos del deporte sostienen que le causaba tristeza el cansancio acumulado de los recuerdos y la negación por parte de algunos de su legado.

Matrimonio del Zipa Forero con Ligia Rey Sanabria en Zipaquirá. Foto cortesía.

La etapa de la julia

El Chato Garzón aprendió a montar bicicleta cuando tenía 12 años, nació en 1944. Desde muy pequeño era amante del ciclismo, hoy admira a los escarabajos, pero tiene un afecto especial por Rafael Antonio Niño, el ciclista más ganador de la Vuelta a Colombia en seis ocasiones.

Cuenta que un día, mientras caminaba en Bogotá, pasó por un almacén y allí empezaría la etapa más importante de su vida. La sostiene en su mano. Es una camioneta de juguete igual a la que acompaño al “Zipa” Forero en 1951, es  de color verde.

“Yo tenía el recuerdo vivo de esa camioneta y decidí que debía restaurar la original”.

Comenta como en  1951, el municipio prestó el vehículo para acompañar la aventura de Forero. “Su función era cargar las bicicletas de repuesto entre otras cosas,  imagínese usted como eran esas  carreteras”.

El nombre del vehículo, sin embargo, sigue siendo un enigma que la memoria oral no ha podido descifrar. “Ni siquiera Hugo Forero, el hermano del Zipa, supo decirme quién le puso así, pero para todo el pueblo siempre fue La Julia”, afirma Garzón mientras sonríe.

“La Julia, después de la vuelta a Colombia, estuvo años trabajando en el acueducto municipal cargando materiales hasta que la “chatarrizaron” y la botaron en unos talleres, termino  cubierta de maleza y podrida”.

Recuerda como le tomo tiempo presentar la idea a varios alcaldes, “hasta que finalmente, con el apoyo de la administración de Wilson García y el ahora alcalde  Fabián Rojas, logramos desenterrarla y devolverle su gloria”.

Ahora la Julia es igual a aquella réplica que este zipaquireño había comprado en la capital.  Sonríe y dice que fue  como hacer  un tour del recuerdo y la esperanza. Varias etapas con pinchaduras, premios de montaña, pero al final logro llegar a la meta.

“La Julia, después de la vuelta a Colombia, estuvo años trabajando en el acueducto municipal cargando materiales hasta que la “chatarrizaron”. Foto Cortesia

La camioneta se encuentra   en el Parque Villaveces, puerta de entrada a la Mina de Sal, acompañada por el mural de Egan Bernal, que reafirma como el país se descubre a sí mismo a través del esfuerzo de sus ciclistas.

Zipaquirá tiene la magia de la sal y la Julia como testigo de excepción. En un mismo sitio el “Zipa” Forero y unos años después nacería el primer latinoamericano en conquistar el Tour de Francia. Egan Bernal.

En la línea de meta.

Finalizando noviembre del año pasado “La Julia” volvió a la competencia. Fue entregada en Zipaquirá por el Alcalde Fabián Rojas  y estuvieron aficionados, familiares del Zipa y los nuevos campeones. Egan Bernal, Rigoberto Uran, Nayro Quintana entre otros.

Allí estaba también Santiago Forero, nieto del primer campeón de la vuelta a Colombia Es el actual Director Técnico de la Secretaría de Desarrollo Rural y Ambiental del municipio.  

Le dice a El Espectador que llevar el nombre de su abuelo no es una carga, sino una “condecoración” y un orgullo que refresca la identidad de todo un pueblo.

La presencia del vehículo en un lugar tan emblemático no es un hecho menor. Para Forero, “La Julia” es un recordatorio de que Zipaquirá es cuna de gente grande y deportistas que han marcado la historia. “Es un puente entre la tradición de mi abuelo y la realidad de figuras contemporáneas como Egan Bernal. Comparto una cercanía personal de años  con él. Lo acompañamos con mi abuelo al recibimiento tras su triunfo en el Tour de Francia en el 2019”.

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Agrega que se siente muy feliz. “Realmente lo que mi abuelo hizo fue para ellos, abrir el camino para las generaciones actuales y todo ese talento que hay en Colombia. Su hazaña fue la base para lo que hoy son Nairo, Rigo, Egan y todos los que vienen detrás”.

Y mientras miraba “la Julia”, Egan Bernal le dijo a los asistentes. “Estar nuevamente aquí es maravilloso, el “Zipa” Forero es un gran orgullo para todos”. Nayro Quintana  agregó. “Para nosotros los deportistas, los ciclistas,  tienen mucho significado este tipo de monumentos, felicitar a todos que hicieron un gran proyecto y voy a volver a venir”.

El  nombre del vehículo, sin embargo, sigue siendo un enigma que la memoria oral no ha podido descifrar. “Ni siquiera Hugo Forero, el hermano del Zipa, supo decirme quién le puso así, pero para todo el pueblo siempre fue La Julia”, afirma Garzón mientras sonríe. Foto Pedro Mendoza

Este diario entrevistó al Alcalde de Zipaquirá, Fabián Rojas, dice que  la camioneta es un símbolo de la historia del ciclismo colombiano y del alma.

“Cada vez que la veo pienso en esos hombres que, contra todo pronóstico, se atrevieron a soñar un país sobre dos ruedas. El “Zipa” Forero no solo estaba compitiendo en la primera Vuelta a Colombia, estaba abriendo camino, demostrando que Zipaquirá también podía hacer historia. Y esa camioneta iba ahí,  como testigo de ese esfuerzo titánico”

Afirma que restaurarla fue un acto de gratitud y de memoria. “Es decirle a las nuevas generaciones que el ciclismo colombiano nació del esfuerzo humilde, del trabajo colectivo y de la pasión profunda por representar a su tierra. Para mí, como alcalde y como amante del ciclismo, esa camioneta representa identidad, orgullo y una herencia que no podemos dejar perder”.

El Alcalde es apasionado del ciclismo, empezó como muchas historias, con una bicicleta sencilla, rodando por Zipaquirá , “aprendiendo a caerme y a levantarme”. Curiosamente ha estado rodando en bicicletas clásicas restauradas donde cuidan todos los detalles.

“No era solo pedalear, era rendirle homenaje al ciclismo de antes, a sus orígenes y a su estética. Esa experiencia reforzó mi amor por el ciclismo como cultura”.

La julia es la cabeza del pelotón para ingresar a la Catedral de Sal de Zipaquirá, su gerente Yenny Páez Sabogal, le dice a El Espectador  que así como la mina de sal ha roto récords de ingresos y visitas en los últimos cuatro años, “la presencia de la Julia” permite que el destino siga haciendo historia”.

Sostiene que al integrar este “monumento rodante” en el entorno de la mina, se ofrece a los turistas nacionales y extranjeros un punto de conexión emocional con las raíces del deporte colombiano, consolidando a Zipaquirá como un lugar mágico donde la fe, el patrimonio están en el recorrido de 180 metros bajo tierra en sal ”. La Catedral celebró 30 años en diciembre de 2025.

“Para mí, como alcalde y como amante del ciclismo, esa camioneta representa identidad, orgullo y una herencia que no podemos dejar perder”. Fabián Rojas Alcalde de Zipaquirá.

El “Chato” camina despacio, rodeando la camioneta como quien recorre una etapa del recuerdo, su respiración es pausada y se mezcla con las gotas de lluvia que empiezan a caer en este frío municipio.

Allí, “La Julia” es un testigo silente, lista para seguir transportando las ilusiones de nuevos escarabajos. Es la misma camioneta que, aquel 5 de enero de 1951 , iniciaba  la primera etapa de la Vuelta a Colombia.

Y es que esta  Ford de color verde parece como una brújula para quienes se atreven a soñar sobre dos ruedas,  donde es fácil imaginar al Rayado en el timón y adelante “el Zipa” Forero, construyendo la memoria del ciclismo colombiano.

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