El Emisor reiteró su política de no intervención en el mercado cambiario, calificándola de inefectiva frente a flujos de divisas derivados de políticas gubernamentales y fenómenos internacionales
El Gerente General del Banco de la República, en una intervención ante el Congreso de Tesorería, expuso un panorama de creciente presión sobre los precios y una revisión al alza en las proyecciones técnicas que compromete la meta de inflación por séptimo año consecutivo. El ajuste al salario mínimo para 2026, cifrado en un 23.2%, emerge como un factor determinante en el deterioro de las expectativas de mercado.
El equipo técnico del Emisor y los analistas del mercado han ajustado sus previsiones de forma sustancial en el último mes, reflejando una preocupación por la persistencia inflacionaria.
En una perspectiva anual, la expectativa de inflación básica para finales de 2026 ha acumulado un incremento de 340 pbs, considerando que en enero de 2025 se situaba en un 3.3%. El aumento en la inflación esperada ha tenido un traslado directo al costo de financiamiento estatal. Las tasas de los Títulos de Tesorería (TES) en pesos a cinco años (cero cupón) pasaron del 10.5% al 12.5% durante 2025.
En sus palabras en el evento de ASOBANCARIA, , el gerente de emisor sostuvo. ”Creo importante resaltar que el aumento en las expectativas de inflación implica por sí mismo una reducción de la misma magnitud en la tasa de interés real exante, la cual se mide como la diferencia entre la tasa de interés nominal y dicha expectativa de inflación. El ajuste realizado en la tasa de política el pasado 30 de enero no es suficiente para mantener la postura contractiva de la política monetaria que teníamos un mes atrás ni, mucho menos, la que teníamos un año atrás”
Sostuvo que a menos que las expectativas de inflación se ajusten a la baja, podrían ser necesarios aumentos adicionales de la tasa de política. De hecho, eso es lo que pronostican las sendas de tasas de interés implícitas en los mercados de swaps OIS a diferentes plazos.
“Por supuesto, esas expectativas no coinciden necesariamente con lo que vaya a ser el comportamiento futuro de las tasas de política, sobre las cuales la Junta deberá tomar en cada momento las decisiones que considere adecuadas con toda la información disponible.”,
El Gerente advirtió que el ajuste de la tasa de política monetaria realizado el 30 de enero resulta insuficiente para mantener la postura contractiva necesaria, debido a que el incremento de las expectativas de inflación neutraliza la magnitud del movimiento nominal. Según las sendas implícitas en los mercados de swaps OIS, el mercado ya descuenta la necesidad de aumentos adicionales en los tipos de interés.
La autoridad monetaria subrayó una anomalía en la competitividad sectorial derivada de la combinación de dos factores. Aumento nominal del salario mínimo: 23.2%. Apreciación del peso colombiano: Superior al 12% en el último año (en línea con la debilidad global del dólar).
Esta coyuntura implica que el salario mínimo en dólares ha escalado más de un 38%, impactando directamente la estructura de costos de los sectores exportadores intensivos en mano de obra (floricultura y centros de contacto) y de los productores nacionales que compiten con bienes importados.
Postura de la Junta Directiva
El Emisor reiteró su política de no intervención en el mercado cambiario, calificándola de inefectiva frente a flujos de divisas derivados de políticas gubernamentales y fenómenos internacionales. La prioridad constitucional de mantener el poder adquisitivo obligaría a la Junta a mantener o profundizar la restricción monetaria para proteger a los sectores más vulnerables de los costos sociales derivados de la inflación.

