Hoy viernes 23 de enero, la Plaza de la Paz se transformó en un lienzo vivo de colores y ritmos. Cerca de 130 grupos infantiles han tomado el escenario, demostrando una destreza técnica que asombra tanto a propios como a extraños.
La ciudad ha encendido los motores de su patrimonio inmaterial. Bajo el sol radiante que precede a la gran festividad, el Carnaval de Barranquilla dio inicio formal al Semillero del Carnaval de los Niños 2026, un evento que no solo congrega a las nuevas generaciones, sino que blinda la esencia misma de la fiesta ante el paso del tiempo.
Este ciclo festivo está liderado por la soberana Michelle Char Fernández, quien ha asumido su mandato con la misión de reconectar la fiesta con sus orígenes. Bajo su lema de unión y alegría, Michelle ha enfatizado que el 2026 es el año de la “Raíz Negra”, un homenaje a la herencia afrocaribeña que cimentó las danzas que hoy ejecutan los más pequeños.
La presencia de la Reina en los eventos infantiles subraya la importancia de los herederos de la tradición, quienes este año cuentan con una inversión histórica en estímulos para asegurar que cada máscara y cada paso de danza conserven el rigor folclórico.
Hoy viernes 23 de enero, la Plaza de la Paz se transformó en un lienzo vivo de colores y ritmos. Cerca de 130 grupos infantiles han tomado el escenario, demostrando una destreza técnica que asombra tanto a propios como a extraños. La jornada continuará este sábado 24 de enero, consolidando un espacio donde la diversidad cultural se manifiesta a través de la Cumbia, el Garabato y el Mapalé.
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Tras la culminación de las presentaciones del Semillero, la agenda se tornará más solemne pero igualmente vibrante con el Festival de Danzas Especiales y de Relación, el cual dará inicio a las 17:00 horas, rescatando expresiones teatrales y versificadas que son pilares del título de la UNESCO.
Para este 2026, Barranquilla no solo espera una afluencia masiva de visitantes, sino que se ha propuesto como meta una fiesta sostenible, buscando la descarbonización de los eventos y la protección del ecosistema local.
Con la mirada puesta en el 17 de febrero, día en que Joselito partirá tras cuatro días de júbilo oficial (del 14 al 17), la ciudad reafirma que su semillero es la garantía de que el Carnaval nunca dejará de latir.

