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TRANSCARIBE, en la ruta de los “sparrings”

TRANSCARIBE, en la ruta de los “sparrings”

Alvaro Morales de León, es un activo participante de lo que sucede en Cartagena en sus diferentes tópicos. Escribe de cultura, historia, política, todo lo que sucede en la ciudad y que marca un interés.  En su columna de hoy le cuenta al país la crisis del sistema de transporte, Transcaribe, que se incio el

Alvaro Morales de León, es un activo participante de lo que sucede en Cartagena en sus diferentes tópicos. Escribe de cultura, historia, política, todo lo que sucede en la ciudad y que marca un interés.  En su columna de hoy le cuenta al país la crisis del sistema de transporte, Transcaribe, que se incio el día de ayer.”Hasta donde la memoria me alcanza, recuerdo el principio y el fin de aquel servicio de los llamados buses municipales, en Cartagena, inmensos buses de hierro, pintados de verde y blanco que iniciaron, como todo, bien, y hasta de ellos podían  hacer uso los estudiantes pagando con tiquetes subsidiados por el gobierno”

Después de siete años de altibajos en su funcionamiento, hoy pareciera, más que nunca, que Transcaribe va, sin lugar a dudas, en la ruta de los “sparrings”, ese modelo de ayudantes que todavía es empleado por el transporte de destartalados buses y busetas en Cartagena y que es sinónimo de la prestación de un precario, pésimo e incómodo servicio.

Las medidas y disposiciones gubernamentales para el sostenimiento y uso del sistema de transporte masivo en Cartagena, Transcaribe, no pueden ser más desacertadas. Ahora, una vez más, los líos entre el recaudador de la venta de pasajes y el transportador del dinero producto de dichas ventas vuelven a poner en dificultades el servicio y en angustias y aprietos a los usuarios del Sistema.

Este miércoles 1 de marzo por causa de la improvisación y la desorganización no pudo ser mayor el “despelote” en las Estaciones por causa del cambio de rutas y por el cambio en el método para la adquisición y compra de pasajes. Pareciera que Cartagena estuviera condenada a padecer eternamente por un mal servicio de transporte.

“Las medidas y disposiciones gubernamentales para el sostenimiento y uso del sistema de transporte masivo en Cartagena, Transcaribe, no pueden ser más desacertadas” Alvaro Morales

Hasta donde la memoria me alcanza, recuerdo el principio y el fin de aquel servicio de los llamados buses municipales, en Cartagena, inmensos buses de hierro, pintados de verde y blanco que iniciaron, como todo, bien, y hasta de ellos podían  hacer uso los estudiantes pagando con tiquetes subsidiados por el gobierno; pero, como todo en Cartagena, su final fue desastroso, terminaron siendo unas verdaderas chatarras ambulantes.

También recuerdo una más reciente experiencia de transporte en Cartagena, la de los buses de Metrocar, buses que en circunvalación recorrían la ciudad y finalizaban su trayecto en la naciente Terminal de Transporte.

Los de Metrocar fueron grandes buses de lujo, también pintados de verde y blanco, como los municipales, iniciaron con aire acondicionado y hasta con bellas azafatas, y finalizaron como los municipales, siendo desvencijados armatostes circulantes.

Vinieron después, los ejecutivos de lujo, los Vehitráns, que aunque parezca mentira también tuvieron azafatas, pero tanto unos como otros tuvieron el mismo fin, moles de hierro desguazadas en solares a los que llaman talleres automotrices.

Transcaribe ha tenido muchos desatinos, el primero, su demoradísima construcción, al que le siguen sus cuestionadas administraciones, sus errados nombramientos en la gerencia, pero sobretodo la pérdida gradual en la calidad en la prestación del servicio, representada en el largo intervalo con que llegan los buses a las estaciones y paraderos; en la falta de autoridad para impedir el acceso y actividad de vendedores, pregoneros, cantantes, payasos y hasta predicadores durante el trayecto.

No podemos dejar de mencionar el grave problema de la inseguridad en las estaciones y casetas, y aún más, la falta de servicios dentro de las mismas, para los empleados.

Por todo esto, así las cosas, no creo que Transcaribe escape a tener el mismo y triste final que en Cartagena tuvieron los buses municipales, los otrora lujosos y cómodos buses de Metrocar, los Ejecutivos y hasta los Vehitrans.

Elevamos un clamor a la administración distrital para que no permita que Transcaribe caiga en ese modelo del sparring que identifica un sistema precario de transporte en nuestra ciudad.

 

 

 

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