La presencia institucional de la Catedral de Sal en Cartagena responde a la configuración de la ciudad como nodo de distribución de viajeros. Según datos del sector, Cartagena opera como punto de entrada.
La Catedral de Sal de Zipaquirá, bajo la dirección de su gerente Yenny Páez, ha iniciado una gira estratégica por la Costa Caribe, consolidando a Cartagena de Indias como su principal plataforma de promoción internacional. Con un registro histórico de 705.045 visitantes en 2025, de los cuales el 28% fueron extranjeros, el complejo minero busca capitalizar la conectividad de la Heroica para atraer a turistas de Norteamérica y Europa que desembarcan en la terminal de cruceros.
Esta iniciativa pretende integrar la herencia colonial del Caribe con el patrimonio arquitectónico del interior del país, fortaleciendo la oferta de turismo multidestino en Colombia.
En rueda de prensa Páez ha destacado que el Caribe ya representa el 21% del flujo de turismo nacional hacia el municipio de Cundinamarca, lo que motiva el fortalecimiento de alianzas con los principales operadores turísticos de la zona. La propuesta presentada subraya la singularidad de la “Primera Maravilla de Colombia”, una obra subterránea de 8.500 metros cuadrados que alberga la cruz de sal más grande del mundo y una nave central con capacidad para 3.000 personas.
Este intercambio busca posicionar al destino no solo como un centro religioso, sino como un ícono global de la ingeniería y el turismo patrimonial.
Además de la arquitectura monumental, la gerente ha enfatizado la renovación de la experiencia cultural mediante el Museo Subterráneo, ubicado a 180 metros de profundidad, el cual cuenta con 22 esculturas talladas en mármol y sal.
La oferta se complementa con el apoyo de material elaborado por los artesanos en sal, tecnologías de mapping, cine histórico y un spa de salmuera diseñado para el bienestar de los visitantes. Con esta gira, la administración de la Catedral de Sal de Zipaquirá reafirma su compromiso de conectar el misticismo de las profundidades de la tierra con el dinamismo del Caribe colombiano, promoviendo al país como un destino diverso y de clase mundial.
La incursión estratégica de la Catedral de Sal de Zipaquirá en Cartagena de Indias se fundamenta en la consolidación de la capital de Bolívar como el principal nodo de distribución de flujos turísticos de Colombia, apalancada por una infraestructura que conecta directamente con los mercados globales de mayor poder adquisitivo.
Durante la actual temporada de 2026, Cartagena reafirma su papel como puerto de entrada crítico mediante su Terminal de Cruceros, la cual registra recaladas de líneas internacionales que introducen viajeros con un perfil de alto gasto, y una red de conectividad aérea que opera rutas directas hacia Norteamérica, Europa y diversas islas del Caribe.

Según datos recientes del sector, el 35% de los visitantes extranjeros que ingresan al país por la región norte manifiestan un interés concreto en desarrollar circuitos de turismo multidestino que integren el patrimonio histórico colonial con centros culturales del interior, permitiendo que la Región Caribe represente actualmente el 21% del flujo de turismo nacional hacia la Primera Maravilla de Colombia.
Bajo la gerencia de Yenny Páez, la Catedral de Sal busca capitalizar este dinamismo en una ciudad que concentra un alto volumen de turistas en busca de experiencias auténticas y exclusivas, alineadas con la propuesta técnica del complejo subterráneo que alberga hitos como la Cruz de sal más grande del mundo y el Museo Subterráneo, ubicado a 180 metros de profundidad.

Esta sinergia institucional no solo responde a las cifras de movilización, sino también a la capacidad de Cartagena para actuar como una vitrina de posicionamiento premium, facilitando que el récord histórico de 705.045 visitantes alcanzado por el complejo minero en 2025 continúe su trayectoria de crecimiento internacional.
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