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Congreso Camacol: la hoja de ruta con la reconstruccion y reactivación sumado a la confianza

PorPedro Mendoza

octubre 24, 2026
En Colombia existen más de 9,2 millones de familias que no poseen vivienda propia; Presidente Ejecutivo de Camacol. Foto cortesía.

El presidente ejecutivo de Camacol, Guillermo Herrera Castaño, presentó en Cartagena un diagnóstico sobre el declive de la edificación en Colombia tras cuatro años de desarticulación de la política pública de vivienda.Sostuvo  que posturas ideológicas y falta de planeación presupuestal desarticularon un modelo consolidado. 

Terminó en Cartagena el Congreso Colombiano de la Construcción. Guillermo Herrera Castaño, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), presentó un balance exhaustivo sobre el estado de la actividad edificadora en el país y definió las prioridades institucionales del gremio ante los retos económicos, sociales y de infraestructura que enfrenta Colombia.

Su discurso se articuló a partir de una figura musical: el concepto de contrapunto, técnica en la cual dos melodías independientes suenan al mismo tiempo para producir armonía. En el contexto actual, esas dos melodías corresponden a la reconstrucción integral de las zonas devastadas por el sismo del pasado 10 de agosto y a la reactivación del sector de la construcción como motor del crecimiento económico nacional.

El presidente ejecutivo inició su intervención destacando la recuperación del diálogo institucional con el actual Gobierno Nacional, señalando la presencia del viceministro de Vivienda, autoridades locales y parlamentarios en el recinto.

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El líder gremial realizó un recuento pormenorizado del impacto que tuvieron las decisiones del Gobierno del expresidente Gustavo Petro entre 2022 y 2026 sobre la vivienda de interés social (VIS).  Afirmó que posturas ideológicas y falta de planeación presupuestal desarticularon un modelo consolidado.

Recordó que a finales de 2022 cesaron los desembolsos de subsidios y en abril de 2023 se expidió el Decreto 490, que introdujo el requisito del Sisbén para la priorización y focalización de las ayudas del programa «Mi Casa Ya». Dicho cambio generó una crisis operativa que triplicó las renuncias a la compra de vivienda: más de 33.000 hogares debieron desistir de sus procesos de adquisición ese año.

Finalmente, en diciembre de 2024 se dio el cierre definitivo de «Mi Casa Ya», esquema que en años anteriores había beneficiado a más de 380.000 familias colombianas.

El presidente de Asobancaria Jonatahn Malagon estuvo en el  panel del cierre de Camacol  junto a los presidentes de grupos financieros como el Grupo Aval, Grupo Bolívar, Cibest y la Fundación Grupo Social, desde el cual se propuso reactivar la inversión privada y generar nuevos estímulos para la cuota inicial de vivienda. Foto cortesía

El presidente de Camacol señaló que esta coyuntura se agravó a inicios de 2026 debido a los reclamos del sector empresarial por los efectos del alza del salario mínimo sobre los costos de edificación. Ante ello, el entonces mandatario  Gustavo Petro, calificó de «estafadores» a los constructores y propuso instaurar controles a los precios de la vivienda social. Esta iniciativa fue rebatida técnicamente en mesas de concertación con la Procuraduría General de la Nación, donde se acreditó que el precio promedio de la VIS en el país se sitúa entre un 25% y un 30% por debajo de los topes legales vigentes.

En la ceremonia de clausurea  estuvo el  vicepresidente de la Republica José Manuel Restrepo quein anunció un ajuste fiscal de casi 70 billones de pesos para el Presupuesto de 2027 y un recorte de 13,8 billones para 2026 orientados a eliminar el gasto público innecesario.  Asimismo, propuso tres rutas para la construcción: Reconstruir zonas afectadas por un sismo con 1,7 billones e incentivos, Reactivar el sector reduciendo barreras y mejorando la financiación, y Crecer hacia una meta del 6% impulsada por cinco motores estatales y de inversión. Restrepo abogó por la inversión privada y la disciplina fiscal frente al sobreendeudamiento

En Colombia existen más de 9,2 millones de familias que no poseen vivienda propia; el 60% de ellas percibe ingresos inferiores a dos salarios mínimos y el 88% gana hasta cuatro salarios mínimos. Un hogar con dos salarios mínimos que pretenda comprar una vivienda social sin subsidios del Estado requeriría ahorrar la totalidad de sus ingresos durante 16 años continuos para cubrir la cuota inicial. En ausencia de aportes públicos, únicamente el 10% de los hogares que ganan hasta cuatro salarios mínimos logra calificar a un crédito hipotecario en el sistema financiero formal.

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Esta barrera de acceso fomenta la expansión de la informalidad urbana. Con un déficit habitacional acumulado de 4,8 millones de hogares y una formación anual de entre 220.000 y 350.000 nuevas familias en los cascos urbanos, la producción formal de apenas 111.000 viviendas anuales genera un déficit estructural que nutre los asentamientos informales,

El presidente de Camacol concluyó destacando que los constructores disponen de más de 1.400 proyectos estructurados para desarrollar 257.000 viviendas y movilizar 100 billones de pesos en inversión privada, ratificando la voluntad del sector de avanzar de manera unida en la reconstrucción y el progreso social del país.

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