Con la Unión Europea como socia estratégica, el congreso tecnológico instaló su edición 41 en Cartagena, alertando que 40 % de las mipymes colombianas aún no proyecta adoptar inteligencia artificial.
La 41ª edición de ANDICOM abrió sus puertas en Cartagena con más de 6.200 asistentes de 40 países para debatir el salto definitivo de la inteligencia artificial (IA) hacia la productividad real. No obstante, las cifras de CINTEL exponen una profunda asimetría en el tejido productivo del país: mientras el 40 % de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) no prevé implementar soluciones de IA en el corto o mediano plazo, un grupo élite del 9 % —los llamados “pioneros digitales”— capitaliza estas herramientas hasta cinco veces más rápido que el promedio nacional.
La medición, revelada por el Centro de Innovación, Productividad y Desarrollo Tecnológico (CINTEL), coincide con la participación de la Unión Europea (UE) como invitada de honor. El bloque comunitario representa el mayor inversor extranjero en el sector tecnológico colombiano, con una cuota del 23 % de la Inversión Extranjera Directa (IED) —flujo de capital internacional destinado a la creación o ampliación de capacidades productivas en el país—, responsable de más de 120.000 empleos directos e indirectos.
El debate en Cartagena supera la retórica teórica para centrarse en el retorno sobre la inversión y la infraestructura de soporte, revelando una fractura estructural en el aparato productivo colombiano según los diagnósticos de CINTEL.
Esta asimetría se traduce en tres frentes críticos: primero, una profunda brecha de adopción y productividad donde el 40 % de las mipymes carece de planes para incorporar inteligencia artificial, mientras un reducido 9 % de empresas pioneras avanza a un ritmo hasta cinco veces superior. Segundo, el desafío de la transición criptográfica, impulsado por la computación cuántica —capacidad de procesamiento basada en las leyes de la física cuántica que amenaza con vulnerar los sistemas de seguridad bancarios e institucionales en cuestión de segundos.
Y tercero, la urgencia de adoptar un marco regulatorio integral que, inspirado en los estándares de la Unión Europea sobre uso ético y gobernanza de datos, permita ordenar el mercado y suplir la escasez de talento técnico calificado sin asfixiar la inversión privada.

