“Este es uno de los puntos más importantes para la región. En Colombia todavía estamos en proceso de industrialización y el mejor ejemplo es este paso: estamos pasando de hacer estibas casi a mano a un proceso totalmente automatizado”.
¿Cómo funciona el negocio de la estiba?
La mayoría de las compañías compran la madera a aserríos, reciben las tablas y ensamblan las estibas en sus centros de distribución. Nosotros contamos con centros en Cartagena, Mosquera y estamos abriendo en Cali. Para asegurar el suministro constante y en grandes volúmenes, implementamos aserríos propios en clústeres donde existen reforestaciones, como en el Nordeste antioqueño y en Bosconia. Lastimosamente son regiones muy afectadas por el conflicto armado, donde incluso a una señora que vende leche la extorsionan.
¿Què alternativas entonces presentan ustedes?
Allí prácticamente existen tres alternativas de sustento: la minería ilegal, el narcotráfico y la extorsión, o la madera que ponemos nosotros en procesos de mano de obra. Solo en Antioquia contamos con más de 100 empleados directos y unos 100 indirectos. Les mostramos la importancia de contar con pensión, salud y asegurar a sus familias, lo cual produce una transformación comunitaria real.
¿Qué clase de madera utilizan comercialmente y cómo atienden el mercado nacional e internacional?
Ese es uno de los frentes en los que más fuertes somos. Nuestros clientes son las grandes multinacionales del país en sectores como retail, logística, petroquímica y alimentos. Hacemos algo que genera un impacto muy positivo tanto en sostenibilidad como en el gasto de nuestros clientes. No nos limitamos a entregar la estiba nueva, sino que les planteamos.
No tiene que enfocarse en comprar tanta estiba nueva; permítanos entrar a su cadena de suministro para recuperar y reparar las estibas que usted distribuye a nivel nacional. Si una compañía proyecta un gasto anual de 2.000 o 3.000 millones de pesos en estibas, reducimos esa cifra considerablemente. No bajamos el margen de la estiba nueva, sino que le ayudamos a ahorrar en la inversión anual global que hace el cliente.

Háblamos de la nueva unidad automatizada. ¿Qué significa que Cartagena y América Latina que ustedes cuenten con este avance en tecnlogia ?
Este es uno de los puntos más importantes para la región. En Colombia todavía estamos en proceso de industrialización y el mejor ejemplo es este paso: estamos pasando de hacer estibas casi a mano a un proceso totalmente automatizado. Esto ofrece múltiples ventajas. Primero, un volumen mucho mayor para que sectores agrícolas dejen de cargar bultos al hombro —como ocurre con la papa o el café— y adopten la estiba en su cadena, evitando que el producto sufra deterioro.
En segundo lugar, impacta directamente a nuestro equipo de trabajo. En vez de levantar elementos tan pesados como una estiba, la máquina asume la labor física, reduciendo riesgos de accidentes laborales y haciendo los costos más eficientes para la industria.
¿Cual es la importancia de la estiva la vemos pero entendemos su importancia?
La estiba suele estar escondida detrás de bambalinas y no conocemos su verdadera relevancia en el sector logístico. Imaginen cómo moveríamos toneladas de arroz sin una bolsa; tendríamos que transportarlo a puñados.
Ahora piensen en cómo mover las miles de bolsas que requieren los colombianos sin estibas: resulta imposible. Pasa exactamente igual con lo que sucede frente al terremoto en Colombia: ¿cómo mueven las miles de toneladas de ayuda humanitaria sin estibas? En las plataformas de Central de Maderas viajan alimentos, cosméticos y lubricantes hacia los hogares.
¿En la cadena de producción, ¿cómo manejan los cultivos de pino y la sostenibilidad forestal?
Somos una empresa enfocada netamente en la sostenibilidad. Por eso nos dedicamos exclusivamente a estibas de madera reforestada comercial; no intervenimos bosques nativos bajo ninguna circunstancia, tengan o no licencias. Operamos plantaciones que crecen durante 12 a 16 años capturando toneladas de carbono. Sesenta y siete árboles de pino capturan el CO₂ que produce un carro de un bogotano promedio, y nosotros tenemos cerca de un millón de árboles en nuestras plantaciones. Integramos la siembra, la estiba, la logística y la economía circular.
¿En la entrada de la planta vi que es totalmente solar y aprovechan el agua. ¿Cuéntame sobre estos aspectos ambientales.?
La infraestructura de techos está construida para captar aguas lluvias. En temporadas húmedas capturamos más de 40.000 metros cúbicos mensuales, garantizando almacenamiento para prescindir del agua del acueducto en nuestras operaciones. Esto aplica en todas nuestras plantas.
A nivel energético, fuimos la primera empresa de estibas con el 100% de consumo respaldado por energía solar. Con la nueva línea automatizada estamos ejecutando las inversiones para que, antes de finalizar el año, esa nueva demanda quede cubierta también con energía solar.
¿Tienen reutilización de aguas residuales?
No de tipo industrial; son pocas porque provienen únicamente de los baños y se manejan a través de pozos sépticos convencionales.
¿La estiba plástica compite con fuerza frente a la de madera?
Su presencia responde casi exclusivamente a regulaciones técnicas exigidas en el sector farmacéutico y en ciertos alimentos. Fuera de esos requerimientos sanitarios específicos, la estiba de madera predomina ampliamente en bebidas y grandes superficies comerciales debido a su costo y a su balance ambiental favorable frente al plástico.
¿Cuál es el impacto laboral directo en Ballestas, jurisdicción de Turbana, y en Cartagena?
Aquí tenemos alrededor de 60 personas divididas en dos grupos: el principal, enfocado en estiba nueva y reparación; y otro más pequeño, dedicado a recuperar los retales de madera que quedan para insumos de la industria del mueble, aprovechando lo que antes era desecho. Tenemos colaboradores con 8 y 10 años trabajando con nosotros, todos con empleo formal y a largo plazo. Además, estamos desarrollando una plataforma interna de capacitaciones con videos cortos para formar y tecnificar a nuestros operarios.
¿Por qué concentrar esta operación en Cartagena y no en Barranquilla o en otros puertos?
Cartagena alberga el puerto más grande del país en movimiento de carga. Estar ubicados aquí resulta una oportunidad estratégica para nuestras operaciones. Hacia plazas como Barranquilla despachamos desde Cartagena optimizando el transporte con vehículos acondicionados tipo “zorro”. Además, en corregimientos como Ballestas, donde apenas operamos tres empresas formales, buscamos generar valor directo en la comunidad.
¿Se nota una importante presencia femenina en la empresa. ¿Qué porcentaje registran?
A nivel administrativo es una empresa manejada en su mayor parte por mujeres; entre el 62% y el 65% de los liderazgos son femeninos. En la operación manual no lo habíamos logrado porque requería demasiada fuerza física. Con la nueva línea automatizada podremos contratar operarias mujeres en planta, generando un impacto muy positivo en Ballestas, donde el empleo formal para la mujer es bastante bajo.
Frente al marco impositivo y la regulación del Gobierno, ¿cuál es su balance y expectativa?
Los impuestos son fundamentales para una sociedad; no estamos en contra de tributar y pagamos lo que corresponde. Lo que esperamos como empresarios es que cada peso aportado sea administrado con la mayor transparencia y eficiencia en beneficio de las comunidades.
¿Hablemos de la responsabilidad social con las comunidades?
Pagamos el Impuesto de Industria y Comercio (ICA) correspondiente a la jurisdicción local según las ventas de la planta principal. Además, canalizamos donaciones mediante fundaciones para el mejoramiento de viviendas comunitarias utilizando partes y componentes de estibas recuperadas.
¿Cómo vivieron el reciente terremoto y cuál fue el compromiso de la empresa frente a la emergencia?
El sismo nos tomó en plena jornada operativa. Fue un momento de angustia porque mis padres y abuelos estaban en Pereira; afortunadamente logré contactarlos minutos antes de que colapsaran las redes de telefonía celular. Nuestras plantas sufrieron apenas fisuras menores. Frente a la catástrofe activamos ayuda inmediata. Hemos donado más de 24 millones de pesos en estibas. Aunque se enviaron inicialmente para mover la carga de ayuda en Pereira y Chocó, las fuertes lluvias obligaron a utilizarlas como base bajo las carpas de los damnificados para aislarlos de la humedad. Anoche estuvimos despachando camiones desde Mosquera hasta las 9:00 p.m.
¿Qué tan difícil fue convencer a tus padres de asumir un salto tecnológico e inversiones de gran escala?
(Sonrisa). No fue nada fácil. La primera inversión importante la hicimos en el Nordeste antioqueño al automatizar un aserrío donde teníamos máquinas que yo llamo “jurásicas”, por lo obsoletas que eran. Para sustentar una inversión de tan alto costo, debimos mostrarle a la familia referentes de industrias en Brasil y México que ya invertían en tecnología para el sector forestal. Hicimos el ejercicio y fue un éxito rotundo; eso nos tiene hoy en uno de los niveles de producción más altos del país.

