jue. Oct 1st, 2026

Empleo y vivienda desplazan al matrimonio 

PorPedro Mendoza

octubre 1, 2026
La proporción de quienes consideran la unión conyugal como sinónimo de logro equivale a una cuarta parte del total de encuestados.

Tener un puesto de trabajo formal y casa propia duplica en menciones a la formación de una familia en 30 países, según el informe ‘Aspiraciones de vida 2026’ de Ipsos; en Colombia, solo el 19% asocia la paternidad con una vida lograda.

La estabilidad material se sitúa por encima de la constitución familiar en la definición contemporánea del logro individual. De acuerdo con el informe Aspiraciones de vida 2026 de la firma Ipsos, aplicado a una muestra de 22.693 individuos en 30 naciones, el 65% de los consultados identifica contar con un empleo de tiempo completo como el principal indicador de una vida exitosa. En segundo término se ubica la adquisición de vivienda propia, con un 58% de las preferencias.

En contraste, los hitos tradicionales de conformación de hogar registran porcentajes inferiores: un 31% vincula el éxito a la paternidad o maternidad, y un 25% lo relaciona con el matrimonio o la formalización de una unión civil. La proporción de quienes consideran la unión conyugal como sinónimo de logro equivale a una cuarta parte del total de encuestados.

Malasia, por su parte, es el país que más valora el matrimonio como signo de éxito.

En la medición de la paternidad y la maternidad, América Latina se ubica en los rangos mínimos del estudio. Colombia y Perú registran un 19% de menciones en este rubro, mientras que México presenta la cifra más reducida del consolidado global, con un 16%. En el territorio colombiano, la cifra implica que menos de una quinta parte de los ciudadanos consultados considera la crianza de hijos como una medida de éxito.

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A nivel mundial, la variación entre países es amplia en cada uno de los hitos modernos que fueron medidos. Sudáfrica lidera la valoración del empleo estable con el 79%, mientras India se ubica en el último lugar con el 40%. En cuanto a la vivienda propia, Gran Bretaña encabeza el listado con el 69%, frente al 30% de Japón. Malasia, por su parte, es el país que más valora el matrimonio como signo de éxito, con el 42%, mientras Indonesia registra apenas el 10%, la cifra más baja del estudio.

En los países occidentales incluidos en el análisis, el 44% de los integrantes de la Generación Z señala que ya es padre o madre de un niño, o que espera llegar a serlo, una proporción inferior al 58% que afirma que ya ha tenido una mascota siendo adulto o que espera tenerla en algún momento de su vida.

Esta generación también es la más propensa a decir que se sentiría triste si no lograra alcanzar los diferentes hitos evaluados, lo que sugiere que sus menores expectativas podrían estar relacionadas con barreras de acceso y no necesariamente con una falta de aspiraciones o de interés por formar una familia

Brechas por nivel de ingresos y cohorte generacional

Los datos evidencian disparidades correlacionadas con el nivel de ingresos monetarios del hogar. La valoración del empleo estable alcanza el 70% en los segmentos de ingresos altos, frente al 60% registrado en los estratos de menores recursos. Esta divergencia persiste en las categorías familiares: la paternidad recibe un 37% de menciones en el segmento de ingresos altos frente a un 25% en el de ingresos bajos; paralelamente, el matrimonio registra un 29% frente a un 21%, respectivamente.

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En la Generación Z —cohorte demográfica nacida a partir de mediados de la década de 1990 y principios de los años 2000— de los países occidentales evaluados, un 44% manifiesta ser progenitor o proyecta serlo. Dicha tasa se sitúa por debajo del 58% de quienes integran este grupo y declaran tener o desear una mascota durante su adultez.

Ángela Cortés, gerente de Estrategia y Comprensión de Mercado de Ipsos Colombia, documenta que la diferencia entre aspiraciones —el deseo manifiesto— y expectativas —la probabilidad percibida de concreción— responde a obstáculos estructurales y no a un desinterés ideológico:

“Los resultados muestran que las generaciones más jóvenes comparten, en gran medida, una visión similar sobre los hitos que definen una vida exitosa; sin embargo, expresan una menor confianza en poder alcanzarlos. Esto sugiere que las diferencias no necesariamente obedecen a un abandono de las aspiraciones tradicionales, sino a las barreras que dificultan su cumplimiento”.

El estudio concluye que la seguridad económica constituye el parámetro central en la jerarquización de metas personales a escala global, condicionando el acceso y la relevancia atribuida a las instituciones familiares clásicas.

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