Aquí está la historia de cómo están los proyectos de generación atrasados en años. Ministra de Minas. Foto Cortesía.
En el segundo día del congreso de Andesco que se desarrolla en Cartagena, la ministra de Minas y Energía presentó la fragilidad del Sistema Interconectado Nacional ante la inminente consolidación del Fenómeno de El Niño.
Evocando las lecciones dejadas por la crisis de 2015-2016 —cuando el colapso fortuito de los cables de la central Guatapé precipitó las reservas hídricas a un mínimo histórico del 24,63 % e impuso el esquema del “Apagar Paga, la ministra de Minas y Energía María Nohemí Arboleda advirtió que la actual coyuntura meteorológica no tolera descuidos operativos.
La funcionaria agrego que “El Niño” que se avecina no solo amenaza con extender sus efectos lesivos sobre los caudales hídricos hasta mediados del año entrante, sino que encuentra a Colombia con un parque térmico tensionado, una dependencia creciente del gas importado y una cadena de pagos al borde del estrangulamiento financiero.
La radiografía oficial revela que la vulnerabilidad energética actual no obedece únicamente al rigor de la sequía, sino a fallas estructurales acumuladas durante años. De acuerdo con el diagnóstico gubernamental, la matriz nacional arrastra un faltante superior al 8 % en energía firme y un agotamiento severo de las reservas probadas de gas natural, lo que obliga en la actualidad a importar cerca del 30 % del hidrocarburo que consume el territorio para sostener la generación térmica e industrial.
A este déficit se suma una parálisis burocrática e institucional que mantiene represados 275 proyectos de generación con demoras superiores a un año, de los cuales 33 superan los cuatro años de atraso. Líneas de transmisión determinantes como el proyecto Colectora en La Guajira —clave para evacuar la energía de los futuros parques eólicos— continúan empantanadas por trabas en licenciamiento ambiental y consultas sociales, forzando al Gobierno a articular mesas interinstitucionales para destrabar expedientes archivados.
La seguridad energética⚡ante El Niño requiere compromiso.
En el Congreso de @Andesco1, la ministra @mn_arboleda presentó los avances de #EnergíaYA: inversión de $1,9 billones para proteger el servicio, garantizar combustibles y acelerar proyectos de generación y transmisión.🧵 pic.twitter.com/k7Kqgndoi2
En paralelo al estrés hídrico, la cartera minero-energética enfrenta una encrucijada financiera que amenaza con quebrar el flujo de caja de los distribuidores y comercializadores, particularmente en la región Caribe. La deuda acumulada y las tensiones tarifarias en operadores como Air-e y Afinia obligaron al Ministerio de Hacienda a estructurar un rescate de liquidez inmediata por 1,5 billones de pesos para garantizar la adquisición del combustible necesario para el parque térmico.
De esta partida, la Superintendencia de Servicios Públicos ya administra un primer desembolso de 300.000 millones de pesos para aliviar las obligaciones inmediatas con los generadores. Asimismo, la ministra confirmó el pago de 329.000 millones de pesos para cubrir subsidios acumulados hasta junio, garantizando que las partidas presupuestales para este rubro están blindadas hasta el cierre fiscal, complementado con la capitalización de DISPAC por 30.000 millones y créditos por 44.000 millones.
“El Niño” que se avecina no solo amenaza con extender sus efectos lesivos sobre los caudales hídricos hasta mediados del año entrante, sino que encuentra a Colombia con un parque térmico tensionado” Minminas.
La complejidad de la temporada seca trasciende las turbinas eléctricas y dibuja un mapa de alarma humanitaria y productiva en más de la mitad del país. Datos del Ministerio de Vivienda citados durante la intervención ministerial señalan que 558 municipios registran índices medios, altos o muy altos de vulnerabilidad por desabastecimiento de agua potable. La interdependencia entre ambos servicios es crítica: sin fluido eléctrico colapsan las estaciones de bombeo de los acueductos municipales, mientras que la merma en los caudales dispara la turbiedad y concentración de sedimentos, encareciendo los procesos químicos de potabilización.
Paralelamente, el agro reporta impactos severos: incendios forestales incontrolados y una caída del 30 % en la actividad ganadera reportada por el Ministerio de Agricultura anticipan presiones inflacionarias en la canasta familiar y colocan sobre la mesa la necesidad de importar alimentos.
Para contrarrestar el desgaste del sistema, el Ejecutivo alista una campaña institucional pedagógica y de ahorro obligatorio que busca contener la demanda mediante esquemas de incentivos y cobros sancionatorios por consumos excesivos. La medida regulatoria busca inducir reducciones voluntarias inmediatas antes de que el invierno culmine, penalizando a los usuarios residenciales y corporativos que sobrepasen topes prefijados respecto a su consumo base.
La jefa de la cartera energética apeló a mandatarios locales, gobernadores y gremios productivos para difundir un mensaje unificado de contención, instando a implementar medidas prácticas de enfriamiento pasivo en edificaciones y a vigilar estrechamente la infraestructura eléctrica para prevenir fallas o sabotajes en redes primarias.
Concluyó la ministra arboleda s con un mensaje de contundencia institucional: “el Gobierno nacional agotará todas las herramientas normativas, financieras y de coordinación logística para impedir un racionamiento generalizado en el país”.
No obstante, admitie que el éxito de la contingencia no depende exclusivamente del resorte estatal, sino del comportamiento colectivo de las empresas y la ciudadanía. Superar la embestida de El Niño sin apagones ni colapsos financieros se erige así en la prueba de fuego más exigente para la política energética de Colombia en la última década, un examen de resistencia técnica que definirá la estabilidad macroeconómica y social en el umbral del año 2026.