El análisis sectorial de Andesco revela una paradoja financiera: aunque la demanda de servicios de telecomunicaciones sigue en aumento, los ingresos de las compañías operadoras disminuyen.
Con la designación de Alexandra Falla como nueva ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) para el periodo 2026-2030, el gremio de las telecomunicaciones en Colombia, ANDESCO, puso sobre la mesa un diagnóstico de contrastes. Aunque el 82 % de la población ya utiliza internet y el sector se ha consolidado como un motor de la economía, casi 17 millones de personas siguen excluidas del entorno digital, mientras que las empresas que proveen las redes enfrentan una caída sostenida en sus ingresos.
Para dimensionar el impacto del sector tecnológico, es necesario observar las cifras de cierre de 2025. Según los datos consolidados por Andesco, la industria TIC inyectó $58,1 billones al valor agregado nacional (un concepto económico que mide la riqueza adicional que se crea en un país tras descontar los costos de producción). Esto equivale al 3,47 % de toda la economía colombiana.
En términos de infraestructura, las métricas son robustas: el país alcanzó cerca de 50 millones de accesos a internet móvil y superó los 10 millones de conexiones fijas residenciales y empresariales.

Sin embargo, el cruce de variables revela una profunda desigualdad demográfica. Hoy, 16,79 millones de colombianos viven en pobreza digital, un término que define a las personas que, aunque vivan en zonas con cobertura, no tienen los recursos económicos para pagar un plan de datos, carecen de dispositivos adecuados (computadores o teléfonos inteligentes) o no poseen las habilidades básicas para usar la tecnología de forma productiva. Esta cifra representa el 37,8 % del total de la población mayor de 11 años.
El análisis sectorial de Andesco revela una paradoja financiera: aunque la demanda de servicios de telecomunicaciones sigue en aumento, los ingresos de las compañías operadoras disminuyen, una asimetría que restringe el capital para expandir la infraestructura hacia zonas rurales apartadas.
Frente a esta amenaza, el gremio urge al próximo Gobierno (2026-2030) a abandonar la métrica cortoplacista de sumar líneas activas y adoptar una política de Estado basada ejes estructurales: garantizar la conectividad como una hoja de ruta a largo plazo; brindar seguridad jurídica y tributaria para abaratar el uso del espectro radioeléctrico (las autopistas invisibles por donde viajan las señales); reducir los altos costos de energía operativa; eliminar la duplicidad de funciones para maximizar la eficiencia estatal; y combatir el déficit de personal cualificado fomentando la educación en ciberseguridad y ciencia de datos (la disciplina matemática orientada a analizar grandes volúmenes de información).
⚡💧 La energía que usamos todos los días no viene de un solo lugar.
En Colombia, el sistema combina distintas fuentes para funcionar de manera continua.
El agua es clave, pero cuando las condiciones climáticas cambian —como con el fenómeno del Niño— otras fuentes entran a… pic.twitter.com/grPTjRvhOH
— Andesco (@Andesco1) July 15, 2026
Cerrar la brecha digital en Colombia ya no depende exclusivamente de los cables de fibra óptica. Los números indican que el verdadero reto de la nueva administración será equilibrar las finanzas del sector y alfabetizar digitalmente a la tercera parte del país que aún se encuentra desconectada de la economía moderna.

