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Inflación cede; El Niño amenaza el cierre del año

PorPedro Mendoza

agosto 19, 2026
Las expectativas se reafirman en que el costo de vida escalará hasta cerrar el año en un 7 %, una cifra que podría ser aún mayor si la severidad de las sequías supera los modelos actuales.

Aunque los precios de los alimentos dieron un respiro en el séptimo mes del año, el alivio será temporal. Las proyecciones advierten que las sequías golpearán la generación de energía y el agro, empujando el costo de vida hasta un 7 % al finalizar el año.

 

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó una desaceleración en el costo de vida durante el séptimo mes del año, impulsada principalmente por una caída en los precios de la canasta básica de alimentos. Sin embargo, esta fotografía momentánea contrasta fuertemente con la incertidumbre macroeconómica que proyectan los centros de investigación nacionales para los próximos meses, sostiene el portal Valoraanalitik.com

Las cifras actuales muestran un mercado en tregua, pero los indicadores climáticos advierten que el país aún no ha tocado el techo de precios de este ciclo.

La historia detrás de estas cifras no está en los estantes de los supermercados hoy, sino en los embalses y campos de cultivo del mañana. Para entender lo que viene, es clave observar el comportamiento de la inflación —que es simplemente el ritmo al que aumentan los precios de los bienes y servicios que consumimos a diario.

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Las proyecciones climáticas actuales han encendido las alarmas en los principales centros de investigación económica. Los reportes indican que la disminución de las lluvias no solo es un problema ambiental, sino el detonante de una inminente presión sobre la inflación —el aumento generalizado y sostenido de los precios en el país—. Los datos demuestran que la dependencia del agua en sectores estratégicos definirá el costo de vida para los hogares en los próximos meses.

Grafica del portal Valoranalitik.

La inminente sequía amenaza con un doble impacto económico que afectará directamente el bolsillo de los colombianos. Por un lado, la reducción crítica de las fuentes hídricas en los embalses obligará al país a encender las termoeléctricas —plantas que generan energía quemando combustibles fósiles, un método mucho más costoso—, lo que inevitablemente encarecerá el recibo de la luz para empresas y hogares.

De manera simultánea, la escasez de lluvias golpeará el rendimiento de los cultivos de verduras y el mantenimiento del ganado, limitando la cantidad de alimentos disponibles en el mercado; esto disparará sus precios impulsado por la ley de oferta y demanda —el principio económico básico que dicta que cuando hay poca disponibilidad de un producto que muchos necesitan, su valor comercial sube automáticamente—.

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Si bien los alimentos han bajado temporalmente, los modelos predictivos advierten que el fenómeno de El Niño —un evento climático caracterizado por una disminución drástica de las lluvias y un aumento de las temperaturas— llegará con su mayor intensidad entre octubre y noviembre. Este cruce de variables (clima vs. producción) generará un efecto dominó en los precios.

Con este escenario, los analistas concluyen que el choque climático borrará las ganancias del último mes. Las expectativas se reafirman en que el costo de vida escalará hasta cerrar el año en un 7 %, una cifra que podría ser aún mayor si la severidad de las sequías supera los modelos actuales.

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