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¿Cuánto cuesta organizar y asistir a la Copa del Mundo 2026?

PorPedro Mendoza

junio 5, 2026
Para la edición de 2026, se estima que la organización conjunta entre Estados Unidos, México y Canadá superará los 12,000 millones de dólares. Foto: Twitter fifaworldcup_es

El caso más extremo y sin precedentes fue el de Qatar 2022, que se consolidó como el Mundial más caro de la historia al superar los 200,000 millones de dólares

La Copa Mundial de la FIFA es, por excelencia, el espectáculo deportivo más importante del planeta. Sin embargo, detrás de la fiesta de los estadios llenos y la pasión de los aficionados, se esconde una realidad compleja: organizar y asistir a un Mundial se ha convertido en un desafío financiero sin precedentes. Con la expansión del torneo a 48 selecciones y 104 partidos en tres países (Estados Unidos, México y Canadá), la edición de 2026 marca un antes y un después en la economía del fútbol, donde los aficionados comunes corren el riesgo de quedar fuera de juego.

El costo financiero de organizar una Copa del Mundo varía drásticamente según la infraestructura previa con la que cuenta el país anfitrión, llegando a inflar los presupuestos a niveles astronómicos cuando se edifica desde cero. La historia reciente lo demuestra con claridad: mientras que Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 requirieron inversiones más moderadas de 6,200 y 3,900 millones de dólares respectivamente, Brasil 2014 disparó su gasto hasta los 15,000 millones de dólares bajo una lluvia de críticas por el uso de fondos públicos en estadios e infraestructura.

El caso más extremo y sin precedentes fue el de Qatar 2022, que se consolidó como el Mundial más caro de la historia al superar los 200,000 millones de dólares destinados a levantar estadios, hoteles, carreteras y zonas urbanas enteras en mitad del desierto.

Para la edición de 2026, se estima que la organización conjunta entre Estados Unidos, México y Canadá superará los 12,000 millones de dólares al sumar los gastos logísticos y operativos de sus 16 ciudades sede. Aunque se trata de una cifra sumamente elevada, representa un alivio financiero y un ahorro estructural significativo si se le compara con los desembolsos de Qatar o Brasil, principalmente porque los tres países norteamericanos ya disponen de estadios modernos, redes de transporte consolidadas y plataformas logísticas avanzadas.

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A pesar de contar con esta enorme ventaja de partida, las autoridades locales no la tendrán fácil, ya que los exigentes costos asociados a la seguridad masiva, la remodelación de recintos y las operaciones de transporte público continuarán ejerciendo una enorme presión sobre las finanzas de cada ciudad.

El Fenómeno de las Entradas

El verdadero golpe financiero de este Mundial lo están recibiendo los aficionados. La promesa inicial del libro de candidatura proyectaba entradas accesibles que oscilaban entre los $21 y $323 dólares para la fase de grupos. No obstante, la implementación de la fijación dinámica de precios por parte de la FIFA disparó los valores a niveles nunca antes vistos en la historia del torneo.

A solo dos meses del partido inaugural, el mercado de reventa oficial de la FIFA (donde el organismo cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor) reportó los siguientes promedios para las entradas más baratas de la fase de grupos.

Incluso eventos  como el Super Bowl ($950) o la final de la UEFA Champions League (con topes entre $80 y $1,090 dólares y sin tarifas ocultas de reventa) han quedado por debajo de los costos de un simple partido de fase de grupos en suelo norteamericano. Las críticas han escalado a nivel político, provocando citaciones judiciales de los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey, e incluso comentarios del presidente Donald Trump, quien admitió de manera tajante: “Yo tampoco lo pagaría, para serte honesto”.

Ir al estadio implica un desembolso que excede por mucho el precio de la entrada, transformando la experiencia en un lujo inaccesible para el aficionado común. Aunque el libro de candidatura original prometía transporte público gratuito los días de partido, las sedes modificaron los acuerdos para cobrar tarifas “al costo”, sepultando ese beneficio. La realidad actual golpea con dureza los bolsillos: asegurar un estacionamiento oficial de la FIFA en Los Ángeles cuesta entre $151 y $300 dólares, mientras que los traslados especiales a estadios como el MetLife (NJ Transit) o en Boston alcanzan los $98 y $95 dólares, respectivamente.

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Salvo contadas excepciones como Miami, con sus shuttles gratuitos, o Filadelfia, cuyo metro post-partido está financiado por Airbnb, ciudades como Kansas City también cobran enlaces de $15 dólares.

Esta barrera económica ha dejado fuera a los hinchas más fieles; como relata Paul Marshall, un aficionado veterano que gastó más de $10,000 dólares en 11 boletos: Tengo muchos amigos, verdaderos fanáticos de hueso colorado… no van a ir a un solo partido, y hay partidos aquí cerquita en Los Ángeles, y no pueden ir porque no pueden justificar pagar esa cantidad de dinero. Esas son las personas a las que de verdad les afecta”.

 

Copa del mundo de Lego armada por Juan Camilo Uribe  Foto Cortesia. 

¿El Riesgo Inminente? Estadios Vacíos

La estrategia de la FIFA para maximizar ingresos a través de algoritmos de precios dinámicos parece haber tensado demasiado la cuerda. A solo diez días del torneo, el mercado experimentó una fuerte corrección por falta de demanda: los precios en las 11 sedes de EE. UU. cayeron un 37% en promedio, llegando a desplomarse hasta un 59% en el Área de la Bahía.

Informes de The Athletic ya advertían que el partido inaugural de la selección de Estados Unidos en Los Ángeles no iba camino a agotar localidades bajo el esquema de precios altos. El fantasma de los asientos vacíos —algo que ya ocurrió en el Mundial de Clubes anterior bajo el mismo sistema de cobro— amenaza con dañar la imagen del torneo más icónico del balompié.

Al final, maximizar las ganancias económicas podría terminar sacrificando el valor cultural y la atmósfera vibrante que solo los hinchas tradicionales le pueden inyectar al fútbol. El Mundial 2026 pasará a la historia por su escala monumental, pero también por abrir el debate sobre si el deporte más popular del mundo se está convirtiendo en un artículo de lujo inalcanzable.

Información con fuented propias y ESPN Deportes y beIN SPORTS USA.

 

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